viernes, 11 de julio de 2014

Bitácora 3: "Serpiente emplumada"

Me falta poco para nacer...

Como verán últimamente me han estado gustando más de lo normal las cosas sobre la época antigua (demasiado antigua) de mi país, Quetzalcóatl para los Aztecas Kukulkán para los Mayas fue un una deidad y ser mitológico, ademas de ser un símbolo nacional. Estoy leyendo "Cóatl (serpiente)" y me ha intrigado, diez años le llevo al autor escribir este libro, con hechos verídicos que desenmascaran a la iglesia, transformada toda esta información en novela, descubren la verdad sobre la virgen de Guadalupe, Aún no llegó a esa parte, pero con lo que ya leí me ha dejado claro que vivimos en una mentira y con esto he aprendido que la verdad se debe buscar hasta por debajo de las piedras, lo recomiendo, pero no es apta para los muy devotos.

Voy a escribir sobre algo que no pensaba hacerlo hasta que escribí la última oración del anterior párrafo. Se trata sobre mi religión: yo me considero deísta, creo que no es una religión pero leí que es una filosofía, o algo así, creo en Dios, mis padres me han bautizado en la iglesia católica, de chico iba a la iglesia, no muy seguido pero iba, ¿pero después qué pasó? 

Creo que yo me empecé a revelar desde muy chico, creo que maduré demasiado pronto mentalmente, la verdad no lo sé, mis padres quisieron que fuera a catecismo creo que en tercero de primaria, la verdad a mi no me llamaba la atención la iglesia como a otros niños, sólo me fascinaba leer la biblia, un día me compraron una biblia ilustrada (todavía la tengo) y la leí como dos veces, un niño que lee "La biblia para cada día ilustrada" con sus 365 páginas debe ser un niño muy creyente, pero lo que a mi me fascinaba y me sigue fascinando son las historias y nada más, es como cualquier mitología desde mi punto de vista, siempre me ha fascinado la mitología, desde la griega hasta la maya... bueno, siguiendo en mis recuerdos, recuerdo que por flojera o por aburrimiento me salí de catecismo, duré a lo mejor como tres meses pero no niegaré que aprendí algo, claro que aprendí y vi cosas, cada experiencia es para bien, aprendí a convivir con desconocidos de mi edad aunque nunca formé amigos allá, es más no recuerdo ningún nombre, vi el afecto en su máxima expresión, vi por primera vez un desmayo, una niña se enamoró de mi pero no le hice caso y muchas otras cosas... que no recuerdo, pero de seguro hay más. 

Continuando, nunca regresé y por ende no he hecho (y tal vez no la haga a menos que si por razones del destino en un futuro llegué a tener una relación estable y por capricho y por una boda de ensueño me obliguen a hacerla, la haré) se trata de mi primera comunión, así es, no la he hecho, creo que hasta el más ateo ya la hizo (eso me da risa a veces). Cuando lo mencionó todos me ven con asombro, como si fuera malo, me ven con la misma cara de cuando les digo que no sé nadar... 

Es de ley que siempre que en una conversación se inicia el tema de las religiones, todos terminan con enemigos, ¿para qué buscar problemas?. Así que mejor no continuo con esto y hablo de otra cosa.

Hace dos días me inscribí a tercer año y último de preparatoria, ya viene lo bueno, "zangoloteo" mis manos con nervio y emoción. No hablé con muchas personas, solo hablé con los que me dijeron que había llegado tarde y que me iban a pasar de último, la verdad se me olvidó a que hora tenía que ir y por flojera fui un poco tarde, pero da igual, hice lo que tenía que hacer y no me importa en cuanto tiempo lo hice. 

He estado un poco enfermo: un poco de dolor de espalda y resfriados seguidos por la mañana, hoy me duró todo el día el resfrío, he investigado y tal vez sea por estrés, he hecho ejercicio, llevo una alimentación sana (me he hecho adicto estas vacaciones de los famosos "Subways") pero no he mantenido mucho contacto social, ¿tan sana es la sociedad? ¿en verdad la necesito para sentirme bien?, que locura... 

  

  


No hay comentarios:

Publicar un comentario