Vi la señal del fin de los tiempos, la señal que esperaba para que todo se derrumbara pero por lo menos creo que ahora sí solamente pensaré en los exámenes y nada más, no debo de fallarme, jamás he pensado en reprobar.
Que triste es decir que ya acabó, pero, a lo mejor no era parte de mi destino, creo que es mejor así, así no volveré a soñar, así estaré más tranquilo, más normal. Al principio dos lagos aparecieron en mi rostro, pero después di la espalda y me marché a mi salón, me senté y sonreí intentando hacer el más profundo silencio.
Acababa de salir del laboratorio un poco feliz, casi no me gustan las prácticas, pero esta no sé porqué se me hizo divertida, tal vez por ser la última y por ya librarme de ver cosas repugnantes, me dirigía al salón y me encontré con unos viejos amigos, Fernando y Gustavo, "Efe" y "Gus" son sus apodos desde la primaria, Efe me saludó con su siempre alegre 私は! (watashi wa) siempre me saluda así por que en primer año yo tomaba clases de japonés, "hablando de mi" significa, no es ningún saludo pero le sigo la corriente. Les pregunté sobre algún material de historia que me pudiera ayudar para estudiar y en seguida apareció "Los siete sellos", "El Armaggedón", " Un Cataclismo infinito" tantas palabras para definirlo, al principio no lo podía ver bien pero al alejarse pude ver más allá de lo evidente, sentí una bala perforando mi pecho lentamente, desgarrando todos mis tejidos hasta llegar al motor que nos mueve, se detuvo el tiempo un instante... me despedí de mis amigos y me retiré mirando hacia abajo.
La señal del fin y del comienzo, de la muerte y la resurrección: dos almas enlazadas con cadenas que no se pueden romper. ¿Qué puedo hacer ante eso? inexorablemente nada.
Y así termina esta odisea, espero que algún día se cumpla el sueño anhelado, seguro conoceré a alguien más,
tal vez pase lo mismo, pero, este no es el momento según el tiempo y el espacio.
さようなら恋心。
"Yo mismo"
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